Prehistoria de un proyecto

¿Cómo se inicia un proyecto de investigación nuevo (en este caso sobre cognición y materialidad)?

Felipe Criado-Boado
30/06/2021

Con la excusa de la aparición en Trabajos de Prehistoria del artículo “Materialidades, Espacio, Pensamiento: arqueología de la cognición visual” (doi:10.3989/tp.2021.12262), primer trabajo en castellano de lo que ha llegado a ser el proyecto XSCAPE, voy a comentar la génesis de este proyecto. Este es el tipo de cosas que generalmente no contamos nunca sobre nuestra investigación. La falta de esta narrativa da lugar a una imagen heroica de la ciencia en la que se impone la quimera del descubrimiento y se ocultan las casualidades, el azar, las buenas y malas fortunas sobre las que se articula el proceso de la investigación real.

Personalmente mi tema de investigación principal fue siempre el estudio de las regularidades espaciales en el registro arqueológico como forma de acceso al concepto de espacio presente en cada formación socio-cultural y a su cambio y transformaciones. A ese concepto, mínimo común denominador de las diferentes materializaciones del espacio de una cultura dada, lo denominé XSCAPE. El modelo conjetural general derivado de este planteo fue recogido en 2013 en el libro de homenaje a E. Neustupny (Criado 2015), y en 2015 en Perú en una versión castellana ampliada y más argumentada (Criado 2018). En el 2012 solicité un ambicioso proyecto a un organismo internacional sobre este tema. Me lo denegaron. Me dijeron que el problema de investigación era interesante pero que el proyecto no aclaraba cómo se iba a testar. Cuando nos deniegan un proyecto, tendemos a sobrevalorar las muchas partes del sistema de ciencia que no funcionan bien. Pero nos solemos olvidar de que el proceso de evaluación tiene su propia inteligencia y transmite mensajes nítidos para quien sabe escuchar. A menudo concursamos a algunas convocatorias sin pensar realmente si nos adaptamos a lo que esa convocatoria espera o exige.

Aquella denegación me hizo pensar. Era cierto. No disponía de un solo método que me permitiera confirmar la certeza de mis interpretaciones, que es lo que se espera de un método. A veces el método interpretativo (formalizado del modo que yo había desarrollado en mis Arqueológicas) puede confirmar la validez de una observación a escala supra-individual. Pero dependiendo de a qué convocatoria concurres, esto no sirve de mucho. Desde luego no le servía al call al que yo quería ir ahora, la Advanced Grant del ERC.

Estas reflexiones me llevaron a pensar que, si existen regularidades espaciales que crucen diferentes tipos de materialidad (cerámicas, representaciones, arquitecturas, paisajes…), esto tendría que dejar alguna huella cognitiva. De repente estaba empezando a pensar en términos de Arqueología Cognitiva, algo a lo que siempre me había negado (por qué es otra historia), pero desde una posición muy diferente a las frecuentes en ese campo disciplinar. Me dije que tenía que comentar esto con alguien de neurociencia. Pero ¿quién? Era un campo que siempre me fue ajeno. Aquí se dio una de los gigantescos retazos de suerte que determinan el proceso científico. Se me ocurrió preguntar a mi amiga Angela Nieto, gran neurocientífica y compañera del CSIC. Angela ni lo dudó. Me puso en contacto con Luis M. Martínez diciéndome que era especialista en neurociencia de la visión y que ése era el mejor campo para encontrar lo que buscaba. Cuando años más tarde agradecí a Angela que nos hubiese puesto en contacto, me contestó sin dudarlo, “os conozco a los dos y sabía que os ibais a entender”; otro retazo de fortuna.

Luis, que pertenece al Instituto de Neurociencias del CSIC y la UMH en Alicante, es gallego. Aprovechando sus vacaciones en la patria chica, nos encontramos, subimos juntos a Barbanza, hablamos mucho. Era el 2013. Había ciertamente un punto de convergencia. Luis mismo estaba en una fase en la que quería orientar su investigación en biología fundamental de la visión hacia horizontes más cognitivos.

Él me empezó a destripar los entresijos del sistema visual humano, y yo le contaba mis modelos de regularidad espacial basados en años de arqueología del paisaje. Pero no encontrábamos la técnica que nos permitiese encontrar el método. En ésas yo le cuento por qué pensaba que conceptos diferentes de espacio dan lugar a formas de ver distintas. Le cuento una conjetura que había desarrollado a escala de paisajes y arquitecturas monumentales con Victoria Villoch, a escala de arte rupestre con Roberto Penedo y después con Manuel Santos, y a escala de cerámicas con Pilar Prieto e Isabel Cobas. Le cuento cómo cada una de esas formalizaciones da lugar, en momentos distintos, a una forma específica de mirar. Se le ilumina la cara y me dice que eso se puede confirmar con una técnica de la que yo apenas había oído hablar, el eye-tracking. Era agosto del 2013.



Nos planteamos hacer un estudio piloto. Seleccionamos una serie de cacharros prototípicos de una variedad de estilos cerámicos de la prehistoria del NW peninsular. Hicimos unas réplicas. Eso fue en sí mismo un trabajo de arqueología experimental, que coordinó Yolanda Porto y ejecutó ella misma y un equipo de ceramistas especialistas en réplicas arqueológicas de la Fundación Terra Termarum Castrolandín, de Cuntis (Pontevedra). Todo esto demoró un tiempo.

Necesitábamos un equipo de eye-tracking. Estábamos dispuestos a hacer una mera prueba piloto montando un equipo amateur. Pero nos dijeron que en la Facultade de Psicoloxía de la USC había alguien que tenía algún tipo de equipo. Dimos así con Manuel Blanco que en un sótano de la facultad tenía montado un laboratorio de percepción visual con un equipo eye-tracking de última generación. Manuel es un especialista reputado en el campo. Pero algo ocurre que la buena ciencia siempre está en los sótanos. Necesitábamos un operador del equipo y Luis llamó a un doctorando de él, también gallego, que vivía en Santiago, Diego Alonso.



Por fin en junio del 2014 podíamos empezar el experimento piloto. Este resultó tan bien y prometedor que, con entusiasmo y sin medios, montamos varios experimentos diferentes durante el siguiente año y medio. De ahí salieron varias publicaciones de presentación del campo de investigación. Una de ellas en castellano es la que ahora aparece finalmente en TP; para ella se incorporó al equipo Rafa Millán, que aportó al trabajo su saber filosófico y arqueológico conjunto.

Por el medio yo solicité dos veces la Advanced Grant del ERC, en las convocatorias del 2014 y 2017, con un proyecto titulado: “XSCAPE: an Archaeology of Visual Perception. Towards an Archaeometric-Cognitive Approach to Material Culture”. Me denegaron ambas. Pero los evaluadores son muy listos. De alguna forman nos estaban transmitiendo que la complejidad de la investigación era tal que necesitaba un proyecto más ambicioso y un equipo mayor. Luis y yo nos convencimos de que teníamos que presentar el proyecto a la convocatoria Synergy Grant del ERC. Para eso convenía ampliar el equipo. Contactamos a Andy Clark, el fundador del paradigma de la Extended Mind, que al ver el proyecto asumió que podía ser la ocasión para testar sus propuestas sobre el fondo de la historia y los registros materiales. Y buscamos a un arqueólogo, Johannes Müller, que reforzase la variedad de casos de estudio dándonos acceso a otro tipo de registros y sociedades arqueológicas, no sólo en las Europas boreal y oriental, sino también en la India.

Presentamos el proyecto en noviembre del 2019. En octubre del 2020 nos confirman que ha sido aceptado. El trabajo que ahora sale en TP sirve de presentación de las preguntas de investigación, planteamientos, métodos, datos e implicaciones que subyacen tras esta investigación. El proyecto ha mantenido el acrónimo XSCAPE. Pero ha ganado un elocuente título corto: Material Minds.

Cuando uno revisa esta larga historia, casi 10 años, puede con facilidad pensar “qué difícil es todo”. Pero en realidad una historia como ésta lo que ante todo muestra es la dimensión contingente, azarosa y casi sorprendente que el proceso de investigación tiene.

Más información en:

  • Millán-Pascual, Rafael, Martínez, Luis M., Alonso-Pablos, Diego, Blanco, Manuel, & Criado-Boado, Felipe (2021). Materialidades, espacio, pensamiento: arqueología de la cognición visual. Trabajos De Prehistoria, 78 (1), 7–25. doi:10.3989/tp.2021.12262
  • Criado-Boado, Felipe (2015). Archaeologies of Space: an inquiry into modes of existence of Xscapes. http://hdl.handle.net/10261/82547
  • Criado-Boado, Felipe (2018). Arqueológicas del espacio: aproximación a los modos de existencia de los “xscapes”. http://hdl.handle.net/10261/118251


(*) El proyecto XSCAPE tiene por título “Material Minds: Exploring the Interactions between Predictive Brains, Cultural Artefacts, and Embodied Visual Search” (referencia ERC-2020-SyG 951631). Se iniciará a fines del 2021 y está previsto que dure 6 años. Más datos en esta misma web.