¿Qué cosa es el Incipit?

Voy a aprovechar esta “pieza” para hacer, como director, una pequeña semblanza de qué es el Incipit

Felipe Criado-Boado
17/11/2020

El Incipit es un instituto centrado en la investigación de un problema concreto. Parece normal que los centros de investigación se definan a partir de una disciplina (Instituto de … Arqueología, Antropología, Etnografía…). Pero también se pueden crear en torno a un programa determinado de trabajo o a un problema de investigación. El problema de investigación común del Incipit (desde su creación por el CSIC hace algo más de diez años, el 26 de enero de 2010) es la cadena de valor del Patrimonio Cultural. Esto quiere decir que su misión es hacer investigación fundamental sobre los procesos, pasados y presentes, que otorgan carácter patrimonial a objetos y elementos, tangibles o intangibles, producto de la acción humana y así los introducen en la vida social. Los usos del patrimonio se relacionan con la identidad, la tradición, las costumbres y hábitos, la política, con su instrumentación como medio para movimientos sociales de un tipo u otro, como arma de conflicto o aglutinación, e incluso como recursos para la rentabilización económica. En la actualidad no existe ningún proceso social ni político que no utilice el patrimonio de alguna forma. De ahí la importancia y actualidad del tema.

Dado su objetivo científico, el Incipit es de naturaleza multidisciplinar. Engloba personal de muchas disciplinas diferentes (arqueología, arquitectura, antropología, astrofísica, historia, ingeniería, física, geografía, paleoambiente, etc) que trabajan conjuntamente en el seno de proyectos que son más trans- que interdisciplinares. Lo normal es que estas investigaciones involucren disciplinas diferentes y enfrenten temáticas muy distintas. Lo que da unidad al Incipit es el problema de investigación compartido y su desarrollo en el plan estratégico del instituto.

Cuando decimos que trabajamos en un instituto de patrimonio, a menudo se entiende que trabajamos en conservación y restauración de bienes culturales. Esta confusión es ilustrativa de que, para la gente, el patrimonio se identifica con algo que hay que proteger y conservar a toda costa porque, por unas u otras razones, es algo digno de ser preservado. Y ahí es donde radica la importancia y potencia del patrimonio. Identifica cosas y valores que, viniendo del pasado y recicladas en el presente, parece conveniente mantener para el futuro. Hay un cierto consenso social sobre su importancia. Donde hay consenso, también hay hegemonía, disenso y resistencia. Por eso en el Incipit son también frecuentes los estudios sobre patrimonios disonantes, contestados (cosas que un sector reclama como “patrimonio” mientras que la mayoría no acepta como tal, o no lo acepta todavía), y esto nos lleva a la emergencia de nuevos patrimonios, al estudio de los procesos de patrimonialización (los que hacen patrimonio o inhiben la oportunidad de otras cosas para serlo), y por tanto al estudio de las formas y estrategias de resistencia que expresan acciones y valores diferentes a los hegemónicos.

Estudiamos montañas sagradas o la formación de estados islámicos, la participación social en el patrimonio cultural o la memoria de la Comuna de París, las formas del duelo o la memoria histórica de los totalitarismos del siglo XX, la formación y gestión de paisajes agrarios y de irrigación o el modelado de la información sobre patrimonio, arqueometalurgia o procesos postcoloniales. Un denominador común frecuente (pero no único) de toda esta actividad es que gira en torno a la materialidad (los objetos materiales que produce la vida humana y que reproducen ésta) y a los valores simbólicos y sociales asociados a lo material.

Estos temas son nuestros objetos, medios y, a menudo “excusas” de investigación. El patrimonio, por su importancia estratégica en procesos sociales concretos, es un médium, interface, proxy o driver para analizar y comprender la racionalidad y las líneas de fuerza y poder que constituyen esos procesos. Esta estrategia instrumental, casi pragmática, es otro de los rasgos comunes del Incipit. No estudiamos la conservación del patrimonio. Estudiamos las cosas que los colectivos sociales identifican como dignas de ser conservadas, y respondemos a su por qué, su cómo y su para qué.