Resumo
En este capítulo abordo el abandono como un proceso de deshacer: deshacer materialmente, a escala geológica, geoquímica, ecosistémica, pero también deshacer social y deshacer personal. Me interesa entender lo que este proceso de desecho y deshecho paradójicamente hace: constituir lugares e identidades colectivas. También me interesa la invisibilidad del deshacer. Porque las geografías del deshacer lo son de lo no pintoresco, donde no hay nada que ver y donde nada sucede: zonas abandonadas, también, en la imaginación de lo urbano (excepto como espacios terroríficos a los que no se puede ir), pese a que representan un porcentaje amplio de la superficie de la ciudad y de su población; zonas abandonadas, igualmente, en la imaginación de lo rural, porque habitan un espacio intermedio, tierras-límite, edgelands (Farley and Roberts 2012), demasiado cercanas a la ciudad, sin ser ciudad aún, o porque la devastación y el deshacer han sido tan intensos que lo rural como lo imaginamos resulta ya irreconocible: paisajes vertedero donde una vez hubo paisaje bucólico.
Palabras chave
Abandono social. Desaparición social. Marginación. Urbanismo.