Ponencia, comunicación ou charla

Hacia una gestión de riesgos crítica en patrimonio cultural

2018. Castelán

Asinan
David Barreiro (relator)
Rocío Varela-Pousa (autora de contidos)
Resumo
El concepto de “riesgo” siempre ha estado asociado al de “patrimonio cultural”. De hecho, se puede afirmar que son indisociables, puesto que la necesidad de proteger de las amenazas del presente, y la de preservar determinados segmentos de la realidad para el futuro, son lo que define la condición patrimonial desde sus modernos orígenes, dentro de un sistema capitalista basado en la destrucción creativa, y en el cambio frente al inmovilismo.

Pero esta indisociabilidad está tan plenamente incorporada al concepto de “patrimonio cultural” que hoy se habla de “patrimonio cultural” en riesgo. Así que el concepto de “riesgo” forma hoy parte redundante del vocabulario de la gestión patrimonial, y su uso se está incrementando. No sólo porque exista una creciente lista de Patrimonio Mundial en Peligro (cuando ha sido detectado un riesgo alto de que un bien integrante del Patrimonio Mundial puede desaparecer), sino porque los profundos cambios por los que está atravesando la humanidad (ecológicos, demográficos, políticos y económicos) hacen que los organismos internacionales y nacionales asuman cada vez más la necesidad de diseñar políticas de gestión del riesgo. En el caso de España, contamos con un Plan Nacional de Emergencias y Gestión de Riesgos en Patrimonio Cultural (2015). A nivel internacional, ICCROM y el Canadian Conservation Institute (CCI) han publicado recientemente A Guide to Risk Management of Cultural Heritage (2016). La gestión de riesgos es por lo tanto parte esencial de las estrategias de conservación preventiva que se pretenden implementar en todos los sitios patrimoniales; especialmente si son Patrimonio Mundial. De este modo, aparecen constantemente nuevas técnicas, metodologías y tecnologías de evaluación y modelización que permiten tener en cuenta variables cada vez más complejas.

Sin embargo, la gestión de riesgos, en tanto procedimiento cada vez más importante dentro de las políticas patrimoniales, debería introducir algunos cambios de perspectiva en sus propuestas. Es necesario que mantenga el componente pragmático y operativo, sin el cual dejaría ser eficaz como herramienta de gestión, pero debe incorporar otros elementos. Si la gestión de riesgos, en general, trata de evitar la devaluación de los bienes patrimoniales ante un riesgo, peligro o desastre, sea previsto o imprevisto, entonces esta devaluación, o desvalorización, afecta tanto a los componentes objetivos como subjetivos del patrimonio. Se desvaloriza todo el proceso de socialización del patrimonio, al mismo tiempo que se acotan más y más ámbitos patrimoniales como parte de la estrategia de financiarización propia de la etapa neoliberal del capitalismo: el avance en los modelos de riesgo diseñados por las grandes agencias de seguros y reaseguros, que también afecta al patrimonio cultural, es una prueba evidente (La valoración de los inmuebles del patrimonio histórico y los riesgos sísmicos en el contrato de seguro: el caso de Lorca, Fundación MAPFRE, 2014). Las metodologías actualmente en alza elaboradas desde ámbitos patrimoniales se alinean con este paradigma objetivista y cosificador y no inciden suficientemente en los aspectos reflexivos de los procesos de patrimonialización.

Por supuesto, desde nuestro punto de vista no se trata sólo (aunque también, cómo no) de los riesgos que corre el patrimonio, ni tampoco de los riesgos que corren los agentes sociales que dependen emocional, simbólica o económicamente de ese patrimonio, sino de los riesgos que se asocian al propio proceso de conversión de espacios en sitios patrimoniales y, especialmente en enclaves Patrimonio Mundial. Una gestión de riesgos crítica y reflexiva debe tener en cuenta el contexto cultural en el que está inserta e identificar los conflictos y problemas que se generan no sólo hacia el patrimonio (el vandalismo o la degradación, por ejemplo) sino en torno al patrimonio (conflictos identitarios, mercantilización, burocratización, masificación turística) e incluso a causa del patrimonio (la destrucción puntual o sistemática de legados culturales, por ejemplo).

Una gestión de riesgos prospectiva debe anticipar los cambios y la evolución de los sitios Patrimonio Mundial (tanto antes de la declaración como durante su vigencia), lo que incluye una previsión de los riesgos que el propio trabajo patrimonial implica para la conservación de los valores generados en torno al patrimonio tangible e intangible. Y prever estrategias para reforzar los componentes de valorización social en torno al patrimonio, minimizando sus efectos cosificadores, mercantilizadores y alienantes.
Palabras chave
Riesgo. Gestión de riesgos. Evaluación. Prospectiva. Estudios Críticos de Patrimonio.