Summary
La ontografía y los sistemas de representación que empleamos en arqueología constituyen un potente recurso de aproximación al mundo y de construcción de conocimiento y son, a su vez, una forma eficaz de comunicar y transmitir ese conocimiento. Pero, ¿estamos utilizando todos los sistemas de representación a nuestro alcance para comunicar nuestros discursos? Y no sólo eso, ¿estamos sacando el máximo provecho al potencial de los sistemas existentes o, simplemente, los concebimos como meras herramientas que complementan y apoyan la información discursiva? En definitiva, ¿estamos haciendo una investigación reflexiva en clave ontográfica -cómo representamos “la realidad”- a la par de la ontológica -qué entendemos por “la realidad”?