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Árboles contra el pueblo: Las plantaciones forestales del franquismo y la larga desactivación política del medio rural (Provincia de Guadalajara, 1936-1975)

2024. Spanish

Summary
Desde su fundación, a mediados del siglo XIX, el cuerpo de ingenieros forestales del Estado defendió la sustitución de los paisajes agrarios por masas forestales supuestamente más rentables a nivel económico y más beneficiosas para el desarrollo social del campo. Pronto se añadirá a esta premisa la idea de una regeneración de la naturaleza como una forma de regenerar España. En la práctica, esto supondrá la elaboración de importantes proyecciones históricas y políticas sobre el medio rural. Para los grupos más conservadores, los campesinos eran los responsables de una gestión irracional y caótica de los recursos naturales, mientras se criticó la pervivencia de los comunales en favor de una generalización de la propiedad estatal de los montes. Los llamados regeneracionistas trataron de conciliar ambas perspectivas sin abandonar un elitismo poco conciliador con las necesidades de las comunidades locales. Para unos y otros, los árboles se convirtieron en verdaderos agentes históricos enfrentados como un ejército sin nombre a los intereses y las acciones del pueblo (entendido en su dimensión ético-política).

La política forestal del franquismo supone la culminación de esta forma de mirar a las cosas del campo, una vez destruido el pueblo republicano tanto como el anhelo por una reforma agraria centrada en el reparto equitativo de la tierra. El uso de los árboles, como recurso de la contrarreforma, se insertó, además, en una política hidrológica de una escala sin precedentes. Las plantaciones industriales de pinos, debidamente aseguradas por la represión política y el aparato jurídico-administrativo de la Dictadura, supuso la transformación integral de grandes áreas de territorio, el desplazamiento de sus habitantes y el fin de facto de numerosos pueblos. Sin embargo, sólo en el largo plazo se puede comprobar la funcionalidad estratégica de las forestaciones franquistas. El crecimiento de las masas forestales culminó la destrucción de los paisajes culturales vernáculos y su sustitución por una extraña forma de naturaleza que permitió luego readaptar el ideario de la autarquía a las nuevas perspectivas económicas del desarrollismo. Este legado es el que a día de hoy ha resultado en un reforzamiento de la comprensión ahistórica de los espacios rurales que, en cierto modo, nos permite hablar de la política forestal del franquismo como una naturalización del abandono y la despoblación.

En esta presentación ofrecemos una reconstrucción de este proceso a partir de un estudio realizado en la comarca de la Alcarria (Guadalajara), escenario de la construcción del embalse de Entrepeñas y Buendía. Para ello, ensayamos una historia integral de la política forestal a partir de una puesta en común de fuentes históricas, etnográficas, arqueológicas y literarias. Nuestro objetivo es plantear un análisis histórico-político que integre las afinidades y diferencias de los discursos y las prácticas o, en otras palabras, insertar las retóricas forestales del franquismo tanto como las representaciones del medio rural en sus efectos sociales y materiales concretos. Sólo desde las ciencias históricas podemos medir las consecuencias directas de las forestaciones en una suerte de planificación inversa de las intervenciones estatales. Desde esta perspectiva, consideramos los tiempos de la guerra y la posguerra como laboratorios que permitieron ensayar y poner en práctica una nueva comprensión del campo y de sus recursos.