A fines de 2018, la Dir. Xeral de Patrimonio Cultural de la Consellería de Educación e Cultura de la Xunta de Galicia, planteó al Incipit estudiar la cronología de las terrazas de la Ribeira Sacra para reforzar la candidatura de esta zona de Galicia a la lista de Patrimonio de la Humanidad. El Incipit tiene una larga experiencia en estudios de arqueología agraria y en particular de paisajes aterrazados. Fue una línea desarrollada por Paula Ballesteros en su tesis doctoral.Para desarrollar este estudio, nos coordinamos con el proyecto de investigación de Os Conventos que estaba realizando Xurxo Ayán, en el Val do Frade (en Vilachá, Pobra de Brollón, Lugo). Decidimos trabajar en el entorno de terrazas de ese sitio mientras su equipo trabajaba el sitio. Sabíamos que con este efecto sinérgico podríamos generar una mejor síntesis histórica. Los datos están disponibles en la web https://adegasdamemoria.com/es/, incluyendo una serie de videos que los presentan de forma atractiva.Los estudios previos realizados en otras zonas de Galicia nos llevaban a suponer que el paisaje de terrazas de la Ribeira Sacra se podría haber construido entre el siglo VII y el X dne. Los sondeos arqueológicos y las dataciones mostraron que las primeras terrazas agrarias (socalcos o pataos) son coetáneas a la construcción de Os Conventos, en el siglo X. Estos resultados confirman que el paisaje cultural de la Ribera Sacra tiene entre 1050 o 1100 años de historia, y coinciden con la referencia cronológica más antigua para el cultivo del vino en la zona, que ubican éste en el 876 d. C. en un documento de donación de viñas al monasterio orensano de Santa Cristina. Los datos coinciden bien con la punta de construcción de iglesias en el s. X recientemente identificada por JC Sánchez-Parto y Rebeca Blanco-Rotea.Nuestros resultados también confirman que ese paisaje se reconstruyó e intensificó en ciertos momentos, situando en pleno siglo XIII el primer momento de intensificación como parte de la reorganización de la Ribeira Sacra por la orden del Cister. Esta penetra en la zona con fuerza en la segunda mitad del s. XII (monasterios de Ferreira de Pantón, Espadañedo y Montederramo). El Cister produce una reordenación total del paisaje anterior de pequeños monasterios familiares y comunitarios. Frente a ellos, levanta un paisaje dominado por las relaciones feudales de producción y dependencia que la arquitectura aterrazada a escala global de todo el territorio, petrifica y consolida, atando a la gente al terruño y haciéndola entonces susceptible de ser controlada y explotada.Pretendemos seguir los trabajos. Reforzaremos los estudios de las 110 muestras obtenidas con técnicas paleoambientales y arqueométricas que nos permitirán averiguar si las terrazas fueron planteadas desde su inicio para el cultivo de la vid. Queremos extender este trabajo a otras zonas de la Ribeira Sacra. Y nos gustaría sobre todo cuantificar el esfuerzo que supuso la construcción de esta forma de paisaje en la zona, ¿cuánta gente y cuánto tiempo trabajó para ello? Sólo eso nos dará la auténtica medida de los procesos sociales implicados. Si sumamos la construcción de iglesias, monasterios y castillos, aflora una sociedad feudad que a su potencia agraria añadía una potencia ingente de movilización y explotación del campesinado.
La presentación de estas noticias ha removido los frágiles cimientos de la visión que vincula las terrazas y el vino de la Ribeira Sacra a los romanos. Un periódico tituló que se acababa el mito del origen romano del viñedo en la zona. En realidad esto es más complicado. Nada acaba nunca con los mitos, ni siquiera cuando son, como éste, construcciones aficionadas, románticas y tardías, protagonizadas por una minoría, que funcionan socialmente y defienden intereses particulares. La gente hace bien en creer lo que quiere creer. Esa visión además resulta inequívocamente atractiva y ha adquirido cierta fortaleza. Nosotrxs simplemente decimos que lo que no se puede hacer es pasar un mito por historia. Eso se llama ahora “fake news" o "alt-reality", y se llamó toda la vida "manipulación". Pero sin ningún tipo de evidencia, y sin la mínima base para plantearlo siquiera como hipótesis de trabajo, es temerario basar el destino de una zona, su promoción y la promoción de sus excelentes caldos en un mito que, cuando se vende como cierto, se transforma en mentira. Los datos que conocíamos no permitían sostener, ni siquiera como conjetura, el origen romano de las terrazas. Pero los datos que conocemos ahora, muestran que las terrazas se empezaron a construir en el siglo X de nuestra era.Esto nos sitúa en un dilema muy sencillo. ¿Cómo una conjetura no demostrada sobre el origen de la Ribeira Sacra hace dos mil años, puede ser más importante y útil que la evidencia de que tiene al menos 1000 años? ¿Cuántos terroirs vitivinícolas en las grandes zonas históricas de producción de vino, pueden presumir de cultivar de forma ininterrumpida un terruño construido hace un milenio?*Filiaciones de la/os autora/es: XAV está afiliado a la Universidade Nova de Lisboa (Portugal); CF al ICArEHB de la Universidade do Algarve (Portugal); y FCB, EC y PBA al Incipit CSIC (Santiago de Compostela, Galiza, España)