Patrimonio Accesible

Una experiencia de divulgación con personas con Alzheimer

En cada persona residen historias, recuerdos y experiencias que nos otorgan identidad y sentido. Para quienes viven con Alzheimer, mantener esa conexión con su pasado puede ser un desafío, pero también una fuente de bienestar. Con esta premisa, se diseñó el proyecto "Patrimonio Accesible", cuyo propósito es ayudar a las personas con Alzheimer a reconectarse con su pasado y su identidad a través de la cultura material.

Se trata de una iniciativa conjunta entre la Unidad de Cultura Científica del CSIC en Galicia (Delegación Institucional), el Instituto de Investigaciones Mariñas (IIM) y el Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT), dirigido a personas con Alzheimer en fase leve y moderada. El proyecto incluyó la realización de ocho talleres interactivos en poblaciones gallegas de tamaño medio, que tuvieron como nexo de unión el patrimonio arqueológico y el patrimonio natural marítimo, en sus variantes material e inmaterial.

"Patrimonio Accesible" está financiado por la FECYT (Fundación Española de Ciencia y Tecnología) en la convocatoria de 2022 (Código FECYT: B-18215), y forma parte del proyecto "Coordinación Anual de la Red de UCC: Cultura Científica Accesible para Personas con Discapacidad en el CSIC", concedido a la VACC (Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica y Ciudadana) del CSIC.

La Unidad de Cultura Científica del IIM (UCC+i) fue la encargada de diseñar y desarrollar los talleres “Mar e pasado” y la Unidad de Valorización (UVa) del INCIPIT los del programa “Terra e pasado”. En la realización de las actividades colaboraron además la Fundación Terra Termarum (con INCIPIT) y la Fundación Legar (con IIM). También se trabajó estrechamente con las asociaciones Federación Alzheimer Galicia (FAGAL), AFAMO, AFA Viveiro, AFAN Burela, AFAFES, y AGADEA.



Patrimonio Accesible: Tierra y Pasado (INCIPIT)

Los talleres organizados por el INCIPIT se realizaron en Viveiro (25 de abril de 2024), en donde participaron 8 personas; Ribeira (2 de mayo), con 20 usuarios; Cee (30 de mayo), con 10 participantes; y Moaña (11 de junio), al que asistieron 22 personas. Cada taller tenía una duración aproximada de 3 horas y se estructuraba en 2 secciones:

-La primera parte de la actividad se centró en la evocación del pasado mediante objetos significativos. Estos objetos, cuidadosamente seleccionados, recordaban a los participantes su juventud o niñez, permitiéndoles revivir recuerdos y reforzar la percepción de su identidad. Al mismo tiempo, se trabajaba con sus homólogos en la prehistoria, estableciendo juegos relacionales. Así, por ejemplo, se presentaba un cuenco prehistórico y uno de loza, que servían para introducir el tema de la dieta actual y la prehistórica, y establecer comparaciones. O se mostraba una hoz neolítica y una actual, lo que permitía explicar la importancia de la agricultura para la supervivencia y evolución de la especie humana y revivir a un tiempo los trabajos agrícolas que la mayor parte de los participantes realizaron en su juventud. Con estas actividades se pretendía trabajar no solo la transmisión de conocimientos científicos, sino también la atención sostenida, la memoria semántica, la memoria episódica y el razonamiento. Al finalizar esta sección, se entregó a los participantes un paquete de postales con una foto y descripción de los objetos utilizados en la actividad, para que pudieran volver sobre ellos en el futuro.

-En la segunda parte de la actividad, los participantes se embarcaron en la tarea de crear y decorar su propio cacharro cerámico, guiados por una ceramista profesional de la Fundación Terra Termarum. Trabajar con arcilla, además de ser una actividad relajante y terapéutica, les permitió expresar su creatividad y desarrollar habilidades físicas que fomentan la movilidad y reducen el estrés. El proceso de moldear y decorar la cerámica no solo potenció su concentración, sino que también brindó una profunda sensación de logro y bienestar emocional, a medida que el cacharro iba cobrando forma.



Evaluación e Impacto del Programa de talleres desarrollado por el INCIPIT

La evaluación se llevó a cabo a través de observaciones directas y encuestas orales tanto a los participantes como a sus cuidadoras, y los resultados fueron muy alentadores, pudiendo destacar:

  • Alta participación: a pesar de las limitaciones motoras, todos los participantes mostraron un alto nivel de compromiso e interés. Incluso aquellas personas con un mayor deterioro se involucraron de alguna manera en la actividad.
  • Estado de ánimo positivo: las actividades promovieron un ambiente alegre y estimulante, con muchos participantes mostrando entusiasmo.
  • Evocación de recuerdos: los objetos lograron evocar recuerdos significativos de la infancia y juventud, fomentando la narración de anécdotas personales.
  • Razonamiento y cognición: los participantes demostraron habilidades de razonamiento al relacionar objetos actuales con sus versiones prehistóricas, discutiendo similitudes y diferencias.




Así pues, los resultados del programa fueron en gran medida positivos, al reconectar con su pasado y participar en actividades significativas, los participantes no solo adquirieron nuevos conocimientos, sino que también reforzaron su autoestima y su bienestar emocional. No obstante, también se identificaron áreas de mejora. Durante los talleres fue necesario modificar diversos factores para adaptarlos a las necesidades individuales de los participantes. Por ejemplo, se ajustaron los tiempos de las sesiones para evitar la fatiga, se utilizó arcilla más moldeable para facilitar la manipulación y se prestó una atención más personalizada a quienes presentaban mayores dificultades motoras.

Estas adaptaciones fueron fundamentales para garantizar la inclusión y el éxito del programa, destacando la importancia de la flexibilidad y la personalización en las actividades dirigidas a personas con Alzheimer. Además, sería beneficioso seguir explorando nuevas formas de mejorar la accesibilidad y la eficacia de los talleres, quizás integrando tecnologías asistivas o incorporando diferentes tipos de materiales que puedan ser más fáciles de manejar para todos los participantes.

En conclusión, el programa demostró ser una herramienta valiosa para la estimulación cognitiva y el bienestar emocional de las personas con Alzheimer, al mismo tiempo que sirvió para identificar nuevas necesidades. La retroalimentación recibida nos anima a seguir trabajando en la divulgación inclusiva y adaptando estas actividades para seguir ofreciendo momentos de conexión, estimulación y aprendizaje a quienes lo necesiten y lo deseen.

Patrimonio Accesible

Una experiencia de divulgación con personas con Alzheimer

En cada persona residen historias, recuerdos y experiencias que nos otorgan identidad y sentido. Para quienes viven con Alzheimer, mantener esa conexión con su pasado puede ser un desafío, pero también una fuente de bienestar. Con esta premisa, se diseñó el proyecto "Patrimonio Accesible", cuyo propósito es ayudar a las personas con Alzheimer a reconectarse con su pasado y su identidad a través de la cultura material.

Se trata de una iniciativa conjunta entre la Unidad de Cultura Científica del CSIC en Galicia (Delegación Institucional), el Instituto de Investigaciones Mariñas (IIM) y el Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT), dirigido a personas con Alzheimer en fase leve y moderada. El proyecto incluyó la realización de ocho talleres interactivos en poblaciones gallegas de tamaño medio, que tuvieron como nexo de unión el patrimonio arqueológico y el patrimonio natural marítimo, en sus variantes material e inmaterial.

"Patrimonio Accesible" está financiado por la FECYT (Fundación Española de Ciencia y Tecnología) en la convocatoria de 2022 (Código FECYT: B-18215), y forma parte del proyecto "Coordinación Anual de la Red de UCC: Cultura Científica Accesible para Personas con Discapacidad en el CSIC", concedido a la VACC (Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica y Ciudadana) del CSIC.

La Unidad de Cultura Científica del IIM (UCC+i) fue la encargada de diseñar y desarrollar los talleres “Mar e pasado” y la Unidad de Valorización (UVa) del INCIPIT los del programa “Terra e pasado”. En la realización de las actividades colaboraron además la Fundación Terra Termarum (con INCIPIT) y la Fundación Legar (con IIM). También se trabajó estrechamente con las asociaciones Federación Alzheimer Galicia (FAGAL), AFAMO, AFA Viveiro, AFAN Burela, AFAFES, y AGADEA.



Patrimonio Accesible: Tierra y Pasado (INCIPIT)

Los talleres organizados por el INCIPIT se realizaron en Viveiro (25 de abril de 2024), en donde participaron 8 personas; Ribeira (2 de mayo), con 20 usuarios; Cee (30 de mayo), con 10 participantes; y Moaña (11 de junio), al que asistieron 22 personas. Cada taller tenía una duración aproximada de 3 horas y se estructuraba en 2 secciones:

-La primera parte de la actividad se centró en la evocación del pasado mediante objetos significativos. Estos objetos, cuidadosamente seleccionados, recordaban a los participantes su juventud o niñez, permitiéndoles revivir recuerdos y reforzar la percepción de su identidad. Al mismo tiempo, se trabajaba con sus homólogos en la prehistoria, estableciendo juegos relacionales. Así, por ejemplo, se presentaba un cuenco prehistórico y uno de loza, que servían para introducir el tema de la dieta actual y la prehistórica, y establecer comparaciones. O se mostraba una hoz neolítica y una actual, lo que permitía explicar la importancia de la agricultura para la supervivencia y evolución de la especie humana y revivir a un tiempo los trabajos agrícolas que la mayor parte de los participantes realizaron en su juventud. Con estas actividades se pretendía trabajar no solo la transmisión de conocimientos científicos, sino también la atención sostenida, la memoria semántica, la memoria episódica y el razonamiento. Al finalizar esta sección, se entregó a los participantes un paquete de postales con una foto y descripción de los objetos utilizados en la actividad, para que pudieran volver sobre ellos en el futuro.

-En la segunda parte de la actividad, los participantes se embarcaron en la tarea de crear y decorar su propio cacharro cerámico, guiados por una ceramista profesional de la Fundación Terra Termarum. Trabajar con arcilla, además de ser una actividad relajante y terapéutica, les permitió expresar su creatividad y desarrollar habilidades físicas que fomentan la movilidad y reducen el estrés. El proceso de moldear y decorar la cerámica no solo potenció su concentración, sino que también brindó una profunda sensación de logro y bienestar emocional, a medida que el cacharro iba cobrando forma.



Evaluación e Impacto del Programa de talleres desarrollado por el INCIPIT

La evaluación se llevó a cabo a través de observaciones directas y encuestas orales tanto a los participantes como a sus cuidadoras, y los resultados fueron muy alentadores, pudiendo destacar:

  • Alta participación: a pesar de las limitaciones motoras, todos los participantes mostraron un alto nivel de compromiso e interés. Incluso aquellas personas con un mayor deterioro se involucraron de alguna manera en la actividad.
  • Estado de ánimo positivo: las actividades promovieron un ambiente alegre y estimulante, con muchos participantes mostrando entusiasmo.
  • Evocación de recuerdos: los objetos lograron evocar recuerdos significativos de la infancia y juventud, fomentando la narración de anécdotas personales.
  • Razonamiento y cognición: los participantes demostraron habilidades de razonamiento al relacionar objetos actuales con sus versiones prehistóricas, discutiendo similitudes y diferencias.




Así pues, los resultados del programa fueron en gran medida positivos, al reconectar con su pasado y participar en actividades significativas, los participantes no solo adquirieron nuevos conocimientos, sino que también reforzaron su autoestima y su bienestar emocional. No obstante, también se identificaron áreas de mejora. Durante los talleres fue necesario modificar diversos factores para adaptarlos a las necesidades individuales de los participantes. Por ejemplo, se ajustaron los tiempos de las sesiones para evitar la fatiga, se utilizó arcilla más moldeable para facilitar la manipulación y se prestó una atención más personalizada a quienes presentaban mayores dificultades motoras.

Estas adaptaciones fueron fundamentales para garantizar la inclusión y el éxito del programa, destacando la importancia de la flexibilidad y la personalización en las actividades dirigidas a personas con Alzheimer. Además, sería beneficioso seguir explorando nuevas formas de mejorar la accesibilidad y la eficacia de los talleres, quizás integrando tecnologías asistivas o incorporando diferentes tipos de materiales que puedan ser más fáciles de manejar para todos los participantes.

En conclusión, el programa demostró ser una herramienta valiosa para la estimulación cognitiva y el bienestar emocional de las personas con Alzheimer, al mismo tiempo que sirvió para identificar nuevas necesidades. La retroalimentación recibida nos anima a seguir trabajando en la divulgación inclusiva y adaptando estas actividades para seguir ofreciendo momentos de conexión, estimulación y aprendizaje a quienes lo necesiten y lo deseen.