Summary
Con frecuencia reclamamos una mayor implicación o interés del público hacia el patrimonio cultural. Damos por hecho que sus valores son intrínsecos y universales. Sin embargo, en muchos casos la cultura no es suficiente, bien por el desapego social preexistente u otras problemáticas que resultan más acuciantes. Entonces, nos tenemos que preguntar: ¿Cómo se puede articular el patrimonio cultural en ese contexto? Conocer los bienes y las comunidades en los que se encuentran nos puede ayudar a encontrar herramientas, a priori ajenas a los valores y usos tradicionales, pero que pueden repercutir positivamente en la mejora de las condiciones de vida de la comunidad y la propia protección del bien. O, al menos, ayudar a no empeorarlas.