Laxe dos Bolos, probablemente el petroglifo de mayor riqueza iconográfica del NO peninsular, permaneció ignorado hasta su redescubrimiento con los trabajos arqueológicos llevados a cabo por el INCIPIT CSIC en el año 2021, que aportaron grandes sorpresas. El petroglifo de Laxe dos Bolos, una singular y monumental representación de arte rupestre grabada prehistórica ubicada en la ladera oriental del Monte Xiabre, en los terrenos de la Comunidad de Montes de Saiar (Caldas de Reis, Pontevedra), fue objeto en el año 2021 de una actuación de documentación, análisis detallado e investigación, promovida por el ayuntamiento de Caldas de Reis y llevada a cabo por el INCIPIT CSIC, baio la coordinación de la arqueóloga Elena Cabrejas. Estos trabajos fueron seguidos de una puesta en valor coordinada por la empresa Tictura. Laxe dos Bolos era conocido por los vecinos de la parroquia que le dieron nombre por la semejanza de algunos grabados con los bollos de huevos de Pascua. Sale a la luz en el año 2001 con un calco parcial en una publicación de Peña Santos, A. y Rey García, J. M. 2001 Petroglifos de Galicia. Ed. Vía Láctea. A Coruña. En el año 2007, la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural promueve otro trabajo en el marco de la Delimitación de BICs para un conjunto de petroglifos de la provincia de Pontevedra, bajo la coordinación del arqueólogo Manuel Santos Estévez, miembro por entonces del Laboratorio de Patrimonio, Paleoambiente e Paisaxe, del IIT de la USC (grupo del que deriva el INCIPIT). Lamentablemente, el estudio de este yacimiento era bastante precario, y no daba cuenta de la verdadera complejidad e importancia del petroglifo, por lo que era necesario realizar un estudio interdisciplinar y abordar el tema en todas sus dimensiones.Los trabajos arqueológicos consistieron en un registro 3D fotogramétrico detallado y georreferenciado del soporte y de los grabados, realizado por Javier Guerreiro de GeoBim, en el análisis estilístico de los motivos y en el estudio de sus relaciones con otros elementos de su entorno ya conocidos o documentados en el marco de estos trabajos mediante prospección superficial. Una de las fases más laboriosas, acometida por el especialista en arte rupestre Dr. Manuel Santos Estévez, cuya colaboración fue fundamental en los buenos resultados del proyecto, fue la de someterlo a un minucioso análisis de la riquísima iconografía, con una variedad única de motivos grabados, para poder dar respuesta a cuestiones sobre cronologías, paralelismos, singularidades, estilos, implicaciones culturales, funcionalidad o ritualidad.Los resultados aportaron novedosas sorpresas que lo posicionan como un monumental referente del arte rupestre y de Patrimonio Cultural gallego. El control territorial, visual y la orientación astronómica, son condicionantes decisivos en la elección del sitio. Se trata del petroglifo de mayor riqueza iconográfica del noroeste peninsular documentado hasta el momento, grabado de manera continuada durante casi 4.000 años, manteniendo así por largo tiempo y con diferentes culturas su valor de espacio ritual. Laxe dos Bolos es una gran laja de granito de grano medio-fino, de casi 10 m de superficie por término medio en el eje N-S y 35,70 m en el E-W, lo que la convierte en un referente bien visible en el paisaje y en un buen soporte susceptible de ser grabado. Presenta una superficie bastante regular, aunque atravesada por diaclasas y otras irregularidades como abombamientos, grietas o diques de cuarzo. Aunque los grabados se reparten por la inmensa mayoría de la roca, se concentran fundamentalmente en una franja de unos 4 m en el eje N-S y de 17,45 m en el eje E-W. Su inclinación hacia el Este le ofrece una gran visibilidad sobre la Depresión Meridiana, gran vía de tránsito natural, y el Monte Xesteiras, un auténtico referente en el paisaje. La Depresión Meridiana funcionó además como frontera entre los petroglifos más inmediatos a la costa y los situados hacia el interior, por lo que Laxe dos Bolos habría orientado su control visual hacia una zona que pudo funcionar como límite entre áreas con gran densidad de petroglifos. Otro elemento que sin duda debió determinar la localización de Laxe dos Bolos fue la orientación astronómica. El hecho de que desde este petroglifo pueda ser observada la salida del sol por detrás del Monte Xesteiras en el solsticio de verano, debió convertir este sitio en un lugar privilegiado desde una perspectiva mítica y simbólica para las comunidades de la Prehistoria Reciente y Protohistoria. Este fenómeno también podría explicar el proceso de acumulación de grabados de cronología y tipología diversa, y que no se dio en los otros petroglifos de la zona. Es por estas y otras razones, que este soporte no pasó desapercibido para las poblaciones del Neolítico, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, que de maneira recurrente grabaron la inmensa mayoría del soporte, mediante procesos de adición y superposición de figuras. Se trata de un petroglifo de una complejidad iconográfica excepcional. Destacan los motivos tanto de carácter figurativo como esquemático, además de una serie de grabados únicos y excepcionales, así como motivos nunca antes registrados en Galicia. En el caso de Laxe dos Bolos se identifican un mínimo de 16 tipos de diseños diferentes, algunos de ellos muy raros en el arte rupestre del NW ibérico. Se pueden identificar 19 círculos simples, 25 combinaciones de círculos concéntricos, 6 círculos encerrando cazoletas, 15 herraduras, 8 podomorfos, 5 grupos de cazoletas alineadas, 9 figuras cuadrangulares, 4 quiromorfos, 9 huellas de ungulados, 6 cuadrúpedos indeterminados (posiblemente ciervos), 3 ciervos con cornamenta, 1 escena de monta a caballo o equitación, 1 figura en phi, y otras 19 figuras de difícil clasificación, como por ejemplo una figura alargada y estrecha dividida en segmentos horizontales. Merecen especial atención otras 3 figuras cuadrangulares coa base semicircular, y dos más, 1 ovalada y 2 cuadrangulares, que presentan ciertas semejanzas con representaciones de liras del Bronce Final y de la Edad del Hierro presentes en estelas y esculturas de esos mismos períodos. Este tipo de artefactos son casi inexistentes en el arte rupestre europea. No obstante, es muy posible que el repertorio de Laxe dos Bolos fuese más complejo de lo que hoy podemos observar, puesto que se identifican numerosas líneas y figuras parcialmente desaparecidas, de las que únicamente se conservan surcos sueltos y que actualmente no es posible definir. Así, Laxe dos Bolos podría ser el petroglifo de mayor complejidad iconográfica de los documentados hasta el momento en el NW de la Península Ibérica. La monumentalidad del soporte, el control visual y territorial y la orientación a elementos significativos del paisaje y a fenómenos astronómicos relevantes, podrían ser factores determinantes en la elección de este sitio y en la configuración de un santuario o espacio ceremonial que parece haber sido objeto de actividades marcadamente rituales y de agregación social.