El paisaje todavía

El Convenio Europeo del Paisaje está de aniversario

El Convenio Europeo del Paisaje, también conocido como de Florencia, cumple 25 años. Para celebrarlo, la Red Conexión Arqueología / ArchaeologyHub del CSIC organizó el pasado lunes 15 de diciembre, en el CCHS, una jornada dedicada a la reflexión colectiva sobre lo que este texto ha supuesto, y lo que no, en el devenir de la disciplina, así como sobre su influencia en el mundo de la gestión patrimonial, territorial y medioambiental. La jornada “Miradas desde la Arqueología” fue promovida desde el Grupo de Trabajo de la Red dedicado a la Arqueología del Paisaje y la Sostenibilidad (coordinado por Almudena Orejas y Victorino Mayoral), y organizada metódicamente por Damián Romero y Nekbet Corpas (IH-CSIC). Por el INCIPIT-CSIC estuvimos presentes David González-Álvarez y David Barreiro, así que fue una buena ocasión para reencontrarse con amigas, colegas y conocidas, tanto como para refrescar la relación de nuestro instituto con el contexto regulatorio del paisaje.

Y es que éste es un concepto vertebral en la estrategia científica del INCIPIT-CSIC desde sus orígenes, cuando nos dedicábamos a hacer arqueología del paisaje, desde la pura investigación hasta la evaluación y corrección de impacto de grandes obras, como ya os hemos contado en piezas anteriores. Ya estábamos en eso cuando el Consejo de Europa (que no es lo mismo que el Consejo Europeo) firmó el Convenio, un texto que venía a confirmar, en algunos aspectos importantes (el paisaje como producto de la interacción entre humanos y entorno, así como la importancia del factor perceptual y simbólico, por poner dos ejemplos), el enfoque que suponía hacer arqueología del paisaje, y que tenía, además, implicaciones más allá de la investigación: “el paisaje es un elemento clave del bienestar individual y social y su protección, gestión y ordenación implican derechos y responsabilidades para todos”. España ratificó el Convenio en 2007. Galicia cuenta con una Ley de Protección del Paisaje desde 2008, así como con diversos instrumentos que se supone que deben desarrollarla.

Uno de los puntos fundamentales a debatir fue el papel que debe tener el estudio y gestión del paisaje en los desafíos que enfrenta la humanidad. En concreto, Elías López-Romero, un antiguo (y añorado) miembro del INCIPIT-CSIC, ahora en el Instituto de Arqueología de Mérida, nos hizo una interesante lectura de lo que la Arqueología puede aportar para entender y afrontar los efectos del cambio climático, partiendo de un análisis comparativo entre el texto del convenio y la reciente publicación del número de Science4Policy dedicado al patrimonio cultural en riesgo.



Después, la Jefa del Servicio de Patrimonio y Arqueología de Castilla-La Mancha, Patricia Hevia, desgranó las dificultades administrativas y las diferencias entre las normativas autonómicas en lo que respecta al gestión del paisaje, algo que es parte de los problemas que han derivado de la trasposición de un concepto tan ambiguo al lenguaje jurídico.

La jornada concluyó con una mesa redonda, en la que participaron los dos ponentes, junto con Sabina Asins, Pilar Diarte y Victorino Mayoral (miembros de la Red), Jose María Rodrigo (del Laboratorio del Paisaje, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) y nosotros dos. La mesa abordó diferentes aspectos relacionados con el estudio del paisaje en la actualidad: se insistió en la necesidad de abordajes transdisciplinares, en la aplicación con sentido de las tecnologías geoespaciales y en el deber de implicar adecuadamente a, o dejarse implicar por, las comunidades locales. También se habló de cómo paisaje y patrimonio son dos categorías cuya confluencia puede reforzar el rol político de las ciencias sociales (no sólo de la arqueología) al mismo tiempo que nos sitúa en tesituras difíciles (ya sabemos que patrimonializar, sobre todo si se hace desde arriba, no siempre funciona bien). Sobre la mesa también sobrevoló la idea de que no todas las políticas del paisaje son las adecuadas para garantizar la sostenibilidad social, y que muchas veces no hay una coherencia entre la normativa y la voluntad política que hay detrás de su cumplimiento o incumplimiento.

En definitiva, volvimos a temas conocidos, buscando nuevas perspectivas y refrescando nuestras miradas con las aportaciones de la gente que viene por detrás. Todavía el paisaje tiene mucho que pintar en el escenario futuro de la investigación, la gobernanza y la valorización de nuestros territorios.

El paisaje todavía

El Convenio Europeo del Paisaje está de aniversario

El Convenio Europeo del Paisaje, también conocido como de Florencia, cumple 25 años. Para celebrarlo, la Red Conexión Arqueología / ArchaeologyHub del CSIC organizó el pasado lunes 15 de diciembre, en el CCHS, una jornada dedicada a la reflexión colectiva sobre lo que este texto ha supuesto, y lo que no, en el devenir de la disciplina, así como sobre su influencia en el mundo de la gestión patrimonial, territorial y medioambiental. La jornada “Miradas desde la Arqueología” fue promovida desde el Grupo de Trabajo de la Red dedicado a la Arqueología del Paisaje y la Sostenibilidad (coordinado por Almudena Orejas y Victorino Mayoral), y organizada metódicamente por Damián Romero y Nekbet Corpas (IH-CSIC). Por el INCIPIT-CSIC estuvimos presentes David González-Álvarez y David Barreiro, así que fue una buena ocasión para reencontrarse con amigas, colegas y conocidas, tanto como para refrescar la relación de nuestro instituto con el contexto regulatorio del paisaje.

Y es que éste es un concepto vertebral en la estrategia científica del INCIPIT-CSIC desde sus orígenes, cuando nos dedicábamos a hacer arqueología del paisaje, desde la pura investigación hasta la evaluación y corrección de impacto de grandes obras, como ya os hemos contado en piezas anteriores. Ya estábamos en eso cuando el Consejo de Europa (que no es lo mismo que el Consejo Europeo) firmó el Convenio, un texto que venía a confirmar, en algunos aspectos importantes (el paisaje como producto de la interacción entre humanos y entorno, así como la importancia del factor perceptual y simbólico, por poner dos ejemplos), el enfoque que suponía hacer arqueología del paisaje, y que tenía, además, implicaciones más allá de la investigación: “el paisaje es un elemento clave del bienestar individual y social y su protección, gestión y ordenación implican derechos y responsabilidades para todos”. España ratificó el Convenio en 2007. Galicia cuenta con una Ley de Protección del Paisaje desde 2008, así como con diversos instrumentos que se supone que deben desarrollarla.

Uno de los puntos fundamentales a debatir fue el papel que debe tener el estudio y gestión del paisaje en los desafíos que enfrenta la humanidad. En concreto, Elías López-Romero, un antiguo (y añorado) miembro del INCIPIT-CSIC, ahora en el Instituto de Arqueología de Mérida, nos hizo una interesante lectura de lo que la Arqueología puede aportar para entender y afrontar los efectos del cambio climático, partiendo de un análisis comparativo entre el texto del convenio y la reciente publicación del número de Science4Policy dedicado al patrimonio cultural en riesgo.



Después, la Jefa del Servicio de Patrimonio y Arqueología de Castilla-La Mancha, Patricia Hevia, desgranó las dificultades administrativas y las diferencias entre las normativas autonómicas en lo que respecta al gestión del paisaje, algo que es parte de los problemas que han derivado de la trasposición de un concepto tan ambiguo al lenguaje jurídico.

La jornada concluyó con una mesa redonda, en la que participaron los dos ponentes, junto con Sabina Asins, Pilar Diarte y Victorino Mayoral (miembros de la Red), Jose María Rodrigo (del Laboratorio del Paisaje, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) y nosotros dos. La mesa abordó diferentes aspectos relacionados con el estudio del paisaje en la actualidad: se insistió en la necesidad de abordajes transdisciplinares, en la aplicación con sentido de las tecnologías geoespaciales y en el deber de implicar adecuadamente a, o dejarse implicar por, las comunidades locales. También se habló de cómo paisaje y patrimonio son dos categorías cuya confluencia puede reforzar el rol político de las ciencias sociales (no sólo de la arqueología) al mismo tiempo que nos sitúa en tesituras difíciles (ya sabemos que patrimonializar, sobre todo si se hace desde arriba, no siempre funciona bien). Sobre la mesa también sobrevoló la idea de que no todas las políticas del paisaje son las adecuadas para garantizar la sostenibilidad social, y que muchas veces no hay una coherencia entre la normativa y la voluntad política que hay detrás de su cumplimiento o incumplimiento.

En definitiva, volvimos a temas conocidos, buscando nuevas perspectivas y refrescando nuestras miradas con las aportaciones de la gente que viene por detrás. Todavía el paisaje tiene mucho que pintar en el escenario futuro de la investigación, la gobernanza y la valorización de nuestros territorios.