El INCIPIT, premio IPFest 2025 Galicia

A la iniciativa más integradora entre las ciencias, las humanidades y las artes en la innovación y la transferencia

En la tarde-noche del 20 de noviembre, una delegación del INCIPIT, en la que se incluía el director, Xosé-Lois Armada, la vicedirectora técnica, María Martín-Seijo, la responsable de transferencia, Elena Cabrejas, y cuatro compañeras más, pudo recoger el galardón, que premia la estrategia científica del INCIPIT y su apuesta por la relevancia social de la práctica científica.

Porque, como se argumentaba en el texto de candidatura, en el INCIPIT entendemos que la transferencia de conocimiento tiene que ir más allá de la aplicación de los resultados de investigación que se generan y transversalizarse en la práctica científica. No solo hay que transferir y difundir el conocimiento a la sociedad (particulares, empresas, administración...), sino que hay que propiciar la co-construcción de ese conocimiento entre el mundo científico y los agentes sociales. Ahí reside la auténtica innovación, la que no sólo lo es en sus fines sino también en sus medios; y en esto, las ciencias humanas y sociales, enfocadas en optimizar esos procesos de socialización y circulación de ideas y valores, tienen un gran potencial de impacto social.

El INCIPIT es un instituto de investigación que aborda el Patrimonio Cultural desde múltiples enfoques metodológicos y disciplinares (arqueología, antropología, astronomía, arquitectura, ingeniería de software, filosofía...) Estudiamos la cadena de valor del Patrimonio Cultural, los procesos de patrimonialización (cómo el patrimonio llega a ser patrimonio y cómo deja de serlo) y cómo esos procesos introducen los bienes patrimoniales en la vida social y los convierten en partícipes de todo tipo de usos comunitarios (identitarios, de tradición, de uso político, como recurso para movimientos sociales, como arma de conflicto o aglutinación, de rentabilización económica como recurso turístico o de otras formas). Para nosotros, el patrimonio cultural tiene varias dimensiones valorativas, añadidas a los valores científicos o cognitivos. Hablamos de los aspectos instrumentales, éticos, estéticos y existenciales, así como de la generación de futuro y los valores formativos (del uso del patrimonio para un desarrollo sostenible). Esto es lo que denominamos valor social del patrimonio, que transciende la idea más convencional de un valor ligado exclusivamente a los bienes patrimoniales y no a su contexto de acceso y uso.

Así concebimos también la práctica científica: como la articulación de diferentes contextos más allá de la investigación y de la innovación, como son la educación (que incluye una dimensión divulgativa y formativa), la aplicación (que adopta enfocarse a productos y servicios, pero también incluye procesos) y la evaluación (necesaria para evaluar el impacto social real de nuestra práctica).

Desarrollamos proyectos que ahondan en la memoria colectiva, en el conocimiento de la memoria oral, de la documentación escrita y audiovisual y de los restos arqueológicos a través de la excavación. El conocimiento generado da lugar a una serie de recursos patrimoniales de alto valor social, porque en ellos se reconoce la capacidad de acción de los individuos y porque incorporan a la ciudadanía en todo el proceso de producción del conocimiento. Y ese valor social generado puede adoptar distintas formas (incluyendo el valor económico), pero siempre enfocadas al empoderamiento de comunidades marginadas o subalternizadas, así como a la revalorización de espacios de socialización con un fuerte componente simbólico e identitario (espacios que son acervo de comunidades).

Ejemplo de ello son el proyecto “ViteArquiva” (creación de un archivo “vivo” de la memoria del barrio de Vite, Santiago de Compostela), residencias artísticas XEITO (que combina investigación y experimentación artística para acercar al público conceptos, teorías y conocimientos de los campos de la antropología y de las ciencias sociales), o los proyectos de arqueología del conflicto y pasados traumáticos.

A nivel organizativo, la Unidad de Valorización del instituto (UVa) es una innovación en su estructura, que apuesta claramente por este modelo. Su objetivo es el estudio de los procesos de valorización generados en torno al patrimonio cultural, la valorización de los procesos y resultados de investigación del INCIPIT, con vistas a incrementar su relevancia social y el fomento de la participación en procesos de valorización generados en torno al patrimonio cultural. Actúa como servicio horizontal del instituto, promoviendo y apoyando las acciones de cultura científica, formación y transferencia entre sus miembros, incorporando estas dimensiones a los proyectos de investigación y programas transversales desde su propio diseño. Y canaliza también buena parte de la oferta de servicios del instituto al exterior. La UVa (y por extensión el INCIPIT) trabaja con diversos centros educativos, incluso en territorios de la llamada España vaciada, o con asociaciones que atienden a grupos vulnerables o en riesgo de exclusión social (recientemente proyectos con Down Galicia, o el denominado “Patrimonio Accesible” con la Federación Galega de Alzhéimer - FAGAL), prestando también apoyo y servicios científico-tecnológicos a empresas, administraciones o entidades gubernamentales, asesoramiento experto, etc., desde escalas micro a macro y desde pequeñas comunidades de barrio o rurales hasta grande urbes, o proyectos en distintos continentes, incluyendo la Antártida.

La práctica científica así entendida y el manejo de un concepto de transferencia que tiene en cuenta no sólo el producto o el resultado sino los medios, ayuda, a través del patrimonio, a la reemergencia de imaginarios colectivos, a la revalorización de espacios y al fortalecimiento de redes de sociabilidad arraigadas en la identidad y la memoria colectiva, en lo simbólico e identitario y basadas en la idea de que debemos cuidarnos los unos a los otros y de que podemos hacerlo empleando el patrimonio por su potencial como medio para la solidaridad y la sostenibilidad social. Esta idea de innovación social es de creciente importancia para el análisis de la sociedad y la política pública, por lo que se ha convertido en una alternativa de prosperidad nacional. Porque promueve soluciones más justas y colaborativas para enfrentar los problemas y desafíos de desarrollo sostenible de la sociedad actual. Y de esta manera, propiciar una transferencia de conocimiento que contribuye no solo a la recuperación de la memoria sino también al fomento de la no violencia y de los principios, valores y libertades constitucionales. De acuerdo con las diferentes políticas de alcance global (como los Objetivos fundamentales de Desarrollo Sostenible de la ONU), es urgente afrontar los retos a los que nos enfrentamos en materia de sostenibilidad, inclusión, solidaridad social y derechos culturales, para lo que es importante promover y supervisar procesos de innovación social, que impliquen la generación y difusión de valores de progreso. Y es precisamente con esta misión en mente, combinando ciencia, patrimonio, sociedad e innovación, con la que el INCIPIT desarrolla su trabajo.

El INCIPIT, premio IPFest 2025 Galicia

A la iniciativa más integradora entre las ciencias, las humanidades y las artes en la innovación y la transferencia

En la tarde-noche del 20 de noviembre, una delegación del INCIPIT, en la que se incluía el director, Xosé-Lois Armada, la vicedirectora técnica, María Martín-Seijo, la responsable de transferencia, Elena Cabrejas, y cuatro compañeras más, pudo recoger el galardón, que premia la estrategia científica del INCIPIT y su apuesta por la relevancia social de la práctica científica.

Porque, como se argumentaba en el texto de candidatura, en el INCIPIT entendemos que la transferencia de conocimiento tiene que ir más allá de la aplicación de los resultados de investigación que se generan y transversalizarse en la práctica científica. No solo hay que transferir y difundir el conocimiento a la sociedad (particulares, empresas, administración...), sino que hay que propiciar la co-construcción de ese conocimiento entre el mundo científico y los agentes sociales. Ahí reside la auténtica innovación, la que no sólo lo es en sus fines sino también en sus medios; y en esto, las ciencias humanas y sociales, enfocadas en optimizar esos procesos de socialización y circulación de ideas y valores, tienen un gran potencial de impacto social.

El INCIPIT es un instituto de investigación que aborda el Patrimonio Cultural desde múltiples enfoques metodológicos y disciplinares (arqueología, antropología, astronomía, arquitectura, ingeniería de software, filosofía...) Estudiamos la cadena de valor del Patrimonio Cultural, los procesos de patrimonialización (cómo el patrimonio llega a ser patrimonio y cómo deja de serlo) y cómo esos procesos introducen los bienes patrimoniales en la vida social y los convierten en partícipes de todo tipo de usos comunitarios (identitarios, de tradición, de uso político, como recurso para movimientos sociales, como arma de conflicto o aglutinación, de rentabilización económica como recurso turístico o de otras formas). Para nosotros, el patrimonio cultural tiene varias dimensiones valorativas, añadidas a los valores científicos o cognitivos. Hablamos de los aspectos instrumentales, éticos, estéticos y existenciales, así como de la generación de futuro y los valores formativos (del uso del patrimonio para un desarrollo sostenible). Esto es lo que denominamos valor social del patrimonio, que transciende la idea más convencional de un valor ligado exclusivamente a los bienes patrimoniales y no a su contexto de acceso y uso.

Así concebimos también la práctica científica: como la articulación de diferentes contextos más allá de la investigación y de la innovación, como son la educación (que incluye una dimensión divulgativa y formativa), la aplicación (que adopta enfocarse a productos y servicios, pero también incluye procesos) y la evaluación (necesaria para evaluar el impacto social real de nuestra práctica).

Desarrollamos proyectos que ahondan en la memoria colectiva, en el conocimiento de la memoria oral, de la documentación escrita y audiovisual y de los restos arqueológicos a través de la excavación. El conocimiento generado da lugar a una serie de recursos patrimoniales de alto valor social, porque en ellos se reconoce la capacidad de acción de los individuos y porque incorporan a la ciudadanía en todo el proceso de producción del conocimiento. Y ese valor social generado puede adoptar distintas formas (incluyendo el valor económico), pero siempre enfocadas al empoderamiento de comunidades marginadas o subalternizadas, así como a la revalorización de espacios de socialización con un fuerte componente simbólico e identitario (espacios que son acervo de comunidades).

Ejemplo de ello son el proyecto “ViteArquiva” (creación de un archivo “vivo” de la memoria del barrio de Vite, Santiago de Compostela), residencias artísticas XEITO (que combina investigación y experimentación artística para acercar al público conceptos, teorías y conocimientos de los campos de la antropología y de las ciencias sociales), o los proyectos de arqueología del conflicto y pasados traumáticos.

A nivel organizativo, la Unidad de Valorización del instituto (UVa) es una innovación en su estructura, que apuesta claramente por este modelo. Su objetivo es el estudio de los procesos de valorización generados en torno al patrimonio cultural, la valorización de los procesos y resultados de investigación del INCIPIT, con vistas a incrementar su relevancia social y el fomento de la participación en procesos de valorización generados en torno al patrimonio cultural. Actúa como servicio horizontal del instituto, promoviendo y apoyando las acciones de cultura científica, formación y transferencia entre sus miembros, incorporando estas dimensiones a los proyectos de investigación y programas transversales desde su propio diseño. Y canaliza también buena parte de la oferta de servicios del instituto al exterior. La UVa (y por extensión el INCIPIT) trabaja con diversos centros educativos, incluso en territorios de la llamada España vaciada, o con asociaciones que atienden a grupos vulnerables o en riesgo de exclusión social (recientemente proyectos con Down Galicia, o el denominado “Patrimonio Accesible” con la Federación Galega de Alzhéimer - FAGAL), prestando también apoyo y servicios científico-tecnológicos a empresas, administraciones o entidades gubernamentales, asesoramiento experto, etc., desde escalas micro a macro y desde pequeñas comunidades de barrio o rurales hasta grande urbes, o proyectos en distintos continentes, incluyendo la Antártida.

La práctica científica así entendida y el manejo de un concepto de transferencia que tiene en cuenta no sólo el producto o el resultado sino los medios, ayuda, a través del patrimonio, a la reemergencia de imaginarios colectivos, a la revalorización de espacios y al fortalecimiento de redes de sociabilidad arraigadas en la identidad y la memoria colectiva, en lo simbólico e identitario y basadas en la idea de que debemos cuidarnos los unos a los otros y de que podemos hacerlo empleando el patrimonio por su potencial como medio para la solidaridad y la sostenibilidad social. Esta idea de innovación social es de creciente importancia para el análisis de la sociedad y la política pública, por lo que se ha convertido en una alternativa de prosperidad nacional. Porque promueve soluciones más justas y colaborativas para enfrentar los problemas y desafíos de desarrollo sostenible de la sociedad actual. Y de esta manera, propiciar una transferencia de conocimiento que contribuye no solo a la recuperación de la memoria sino también al fomento de la no violencia y de los principios, valores y libertades constitucionales. De acuerdo con las diferentes políticas de alcance global (como los Objetivos fundamentales de Desarrollo Sostenible de la ONU), es urgente afrontar los retos a los que nos enfrentamos en materia de sostenibilidad, inclusión, solidaridad social y derechos culturales, para lo que es importante promover y supervisar procesos de innovación social, que impliquen la generación y difusión de valores de progreso. Y es precisamente con esta misión en mente, combinando ciencia, patrimonio, sociedad e innovación, con la que el INCIPIT desarrolla su trabajo.