Una autohistoria del INCIPIT (6)

El Incipit, de bolina (2013-2017)

David Barreiro

15/09/2022

En 2013 se produce el previsible, pero doloroso, abandono de la histórica sede del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (IEGPS). El personal del Incipit que trabaja allí tiene que regresar al Monte da Condesa, en el sur del Campus Sur. Pero lo que hubiese sido una situación insostenible unos años antes (mucha gente trabajando en poco espacio) no llega a serlo por el simple hecho de que el equipo sigue menguando, hasta estar por debajo de las veinte personas en 2015.

Y es que ese año (2015) sólo quedamos como personal técnico los técnicos de plantilla, ya que las pocas técnicas que quedaban han ido acabando sus contratos. También ha dejado de haber personal propio de administración: la gerencia sigue siendo compartida entre institutos, pero ya no hay ninguna persona que pueda actuar de interfaz (como eran Sofía Quiroga y Teresa Neo) entre el personal científico-técnico y la gerencia. La Supergerencia está radicada, además, en otro lugar: en la sede del Instituto de Investigacións Agrobiolóxicas de Galicia (IIAG), un edificio del CSIC, diseñado en los años 50 por Miguel Fisac, como tantos otros del CSIC, y construido en el norte del Campus Sur, que cuenta con una zona de jardines e invernaderos, así como de cultivos experimentales.





Respecto al personal investigador del Incipit, siguen los mismos cinco científicos de plantilla. Ante la perspectiva de nulo crecimiento en plazas (en esos años sólo se incorpora una persona funcionaria más, Juan Castro, como científico titular, pero lo hace por un traslado), es política del Incipit intentar crecer captando personal doctor, fundamentalmente contratados Ramón y Cajal (por sus perspectivas de estabilización a medio plazo). Esto no es fácil, pues las normas del CSIC entre 2011 y 2017 exigen a los grupos pagar con fondos propios la cofinanciación de este tipo de contratos, y tampoco se financian las prórrogas cuando no se produce la supuesta estabilización. La decisión estratégica del Incipit es concentrar los pocos recursos económicos propios en cubrir esas cofinanciaciones, antes que en financiar actividades del personal de plantilla. Esto permitirá ampliar y diversificar el talento y las líneas de investigación, y además abrir nuevas oportunidades de proyectos, publicación y colaboraciones externas. Además, establece la reputación del Incipit como centro que está dispuesto a captar gente, y refuerza la cultura de captación externa, no endogámica. Así es como, en 2012, llega A. César González García, que levanta y amplía nuestra mirada sobre el paisaje con su línea en astronomía cultural.

Respecto al personal investigador en fase predoctoral, algunas de las personas que habían venido antes de 2012 (Lupe Jiménez, Patricia Martín) se mantienen, en un mar de dificultades, mediante contratos de actividades técnicas y profesionales que combinan con su investigación. Otras han tenido que marcharse para encontrar su futuro en otros espacios.

Las dificultades exigen un esfuerzo por parte de toda la comunidad del Incipit, asumiéndose de forma solidaria entre el personal científico y técnico diversas tareas infraestructurales, mediante puestos que se ocupan voluntariamente (gestión de biblioteca, de personal, administración de espacios y equipamientos, suministros…). Hay que reorientar los objetivos tácticos inmediatos para mantener el rumbo estratégico general.

A pesar de las dificultades, en 2015 nuestros indicadores siguen siendo muy altos, gracias a la actividad liderada desde las especialidades definidas en la nueva organización, a los aportes del personal técnico y a las colaboraciones con personal externo. En arqueología, continúan los proyectos en Chile, Etiopía y pasado contemporáneo. En tecnologías semánticas, los proyectos MARIOL (nacional) y ARIADNE (europeo). En tecnologías geoespaciales, el proyecto Archaeolandscapes, y colaboraciones en proyectos variados. Y en antropología, la actividad se centra en la rentabilización de los resultados de proyectos finalizados (Illas Atlánticas, Fisterra) y el arranque del proyecto ParticiPat, así como en la participación en otros proyectos internacionales de cooperación y colaboración, como NEARCH (el sucesor del ACE) y TRAMA3, que, aunque no son de investigación, consolidan el rol del Incipit como entidad de referencia en estudios de patrimonio. Esta actividad prolífica y variada se refleja en la exposición DIVERSA, que se inaugura en 2015 y recorre algunas salas de Galicia.





También se mantiene la progresiva apertura y diversificación de dos de los conceptos nucleares de la estrategia de investigación del grupo desde sus inicios: el paisaje y el patrimonio. Esto se plasma bien en el proyecto Valor Social de Altamira, realizado entre 2012 y 2014, por convenio con el Ministerio de Cultura, de carácter multidisciplinar, coordinado por arqueólogos (Felipe y yo), pero en el que, paradójicamente, la arqueología no tiene la función principal.

Esta situación de mucha actividad con poco personal va cambiando entre 2016 y 2017, cuando se producen varias incorporaciones, que propician nuevos objetivos de investigación. Llegan dos doctores mediante contratos Ramón y Cajal (Ruy Llera y Xosé-Lois Armada, retornado al Incipit del Reino Unido), así como varias personas más con otros tipos de contrato posdoctoral: Pablo Alonso, David González, Leticia López, Carlos Tejerizo, Pau Sureda, Andrés Currás, Jaime Almansa, João Fonte y Cecilia dal Zovo (estos dos últimos, retornados también).

Mientras prosiguen las escasas, pero fructíferas investigaciones predoctorales que ya estaban en curso, también llega nuevo personal en formación a las especialidades de arqueología (Rafael Millán), antropología (Ana Ruiz, Joan Roura) y tecnologías semánticas (Ruth Varela). A través del proyecto CHEurope (liderado por la Universidad de Göteborg y enfocado a los estudios críticos de patrimonio), en 2017 llegan Márcia L. Hattori, Nevena Markovič y Anne Beeksma.

Y la savia se renueva aún más con la incorporación de varias personas, por un período de dos años, a través del sistema nacional de garantía juvenil: Elena del Barrio, Raquel Sánchez, Iñaki Villa, Rubén Vuelta, Pepe Muñoz y Jorge Canosa (estos dos últimos darán el paso, más tarde, a un contrato predoctoral). Estas personas, de perfil disciplinar muy variado (psicología, sociología, arquitectura, audiovisual, antropología, arqueología), se adscriben a diversos proyectos y refuerzan notablemente las capacidades del Incipit.

La organización del evento NEARCHing Factory, en el marco del proyecto NEARCH, en conjunción con el foro Andaina, financiado por CYTED, celebrados entre enero y febrero de 2017 en el Monasterio de San Martiño Pinario, es una evidencia del proceso de recuperación, ya que no hubiesen sido posibles si el Incipit no contase con personal suficiente para llevarlo a cabo.





De hecho, el crecimiento poblacional y disciplinar habría sido un gran problema si hubiésemos seguido en la sede del Monte da Condesa (el viejo Tana), pero, en 2016, el CSIC decide adaptar para el Incipit un ala del IIAG: un largo pasillo flanqueado por despachos individuales y colectivos, y con sala de reuniones y comedor compartido. Teniendo en cuenta las condiciones en las que se había desarrollado el trabajo del grupo hasta ese momento, este cambio (que se produce en mayo de 2016) significa claramente una mejora cualitativa (de condiciones de trabajo) y cuantitativa (de espacio), y nos permite una comunicación más cercana con la Supergerencia, aunque sea a través de un corto pasillo que hace las veces de trastero. Aun así, parte de la sede de Monte da Condesa tiene que seguir siendo utilizada como almacén, pues no hay espacio para esta función en la nueva sede. Tampoco lo hay para laboratorios específicos, una necesidad creciente derivada de la diversificación de líneas.

La actividad se materializa en nuevos proyectos, muy diversos, que se suman a los todavía vigentes. La arqueología trepa a los paisajes de alta montaña de la Cordillera Cantábrica, buscando desde el origen del pastoreo hasta los restos de la guerrilla antifranquista, viaja a los paisajes prerromanos del SE ibérico y a Somalilandia, y al mundo de las guerras contemporáneas y la necropolítica. La arqueometalurgia pone el foco en la circulación de metales en la prehistoria. La antropología lidera el proyecto nacional ParticiPat, sobre la gestión de los procesos participativos en el mundo patrimonial y sus conflictos, y estudia desde los procesos de mercantilización del vino en Galicia hasta las nuevas formas de significación del territorio en el espacio atlántico, pasando por la gentrificación de las ciudades históricas. Las tecnologías geoespaciales replantean los paisajes de la Edad del Hierro y los paisajes andinos, al tiempo que se abren a las cartografías emocionales. Las tecnologías semánticas siguen a la busca del nexo entre producción, gestión y acceso a la información patrimonial, y generan proyectos de educación patrimonial como KaleidoScapes. Todo ello implica la captación de recursos, a los que se añade la financiación a través de la convocatoria autonómica de grupos de referencia competitiva.



En estos años también se consolida la participación del Incipit en actividades de formación (aunque es algo que ya estaba presente en el grupo desde el año 1999, y que también contribuyó a ampliar el impacto en España y en el extranjero, además de permitirnos captar talento externo). Por un lado, se mantienen los cursos de especialización en modelado conceptual del patrimonio, en técnicas de trabajo de campo etnográfico y en tecnologías de georrepresentación y modelado del patrimonio.



Por otro lado, el Incipit es convidado a participar en cursos de máster de diferentes instituciones, a través de la aportación de personal docente, e incluso desde la coordinación de alguna materia, como sucede con el Máster Interuniversitario en Arqueología y Ciencias de la Antigüedad (con las universidades gallegas) o con el Máster en Gestión del Paisaje (Universidad del País Vasco).

Pese a esta actividad diversa e intensa, nuestra situación de debilidad sigue manifestándose en la carencia de servicios infraestructurales. Las actividades de transferencia y cultura científica están coordinadas a través de la colaboración con antiguos miembros del Incipit, como la empresa Tictura. En 2017 se crea una Unidad de Valorización con el objetivo de coordinar y promover estas actividades, así como de investigar en procesos de valorización asociados al patrimonio. Otro ejemplo es la ausencia de un sistema integrado de información científica (Sylfaen, creado en 2012, es un sistema de información organizativa y de producción científica, pero no puede cubrir las necesidades de cada disciplina). Ni siquiera el hecho de que se diseñen y propongan modelos conceptuales de estudio y gestión del patrimonio desde el propio Incipit se traduce en un uso intensivo y generalizado de los mismos dentro del instituto.

Pero la mayor amenaza proviene del contexto institucional: seguimos siendo un instituto en formación que no ha alcanzado, según la normativa del CSIC, la masa crítica necesaria (diez científicos de plantilla) en el curso de un plan de actuación (en nuestro caso, 2013-2017) para conseguir la consolidación de pleno derecho, a pesar de que los indicadores de excelencia son abrumadores. Esto conduce a una situación extrema en otoño de 2017, al cumplirse el ciclo del plan de actuación vigente. El nuevo plan va a ser aprobado a finales de diciembre, y en él es previsible la desaparición del Incipit como instituto y su reabsorción dentro del IEGPS. En este escenario se forma un Comité de Autoprotección (terminología de prevención de riesgos aplicada de forma innovadora, pero consecuente), que trabaja conjuntamente con los órganos de gobierno para la adopción de una serie de medidas de emergencia para intentar evitar ese final (cartas a la Presidencia y al Consejo Rector, campaña de visibilización y sensibilización…), así como una estrategia de reacción para mantener la identidad Incipit en la previsible etapa posterior, ya como grupo reintegrado en el IEGPS.





En esos días del otoño de 2017, el riesgo cierto de la desaparición hace más evidente que el Incipit, aunque no disponga de un sistema de información integral, aunque muchas personas de la vieja guardia ya no estén entre nosotros, aunque haya llegado una avalancha de nuevas caras y nuevas sensibilidades, aunque los miembros más veteranos hayan empezado a doblar la edad a los más jóvenes, aunque ya no hagamos churrascadas en verano, cenas en navidad ni torneos de futbolín, aunque el aire de la organización sople de frente, sigue siendo un grupo integrado que intenta mantener el rumbo. Y es entonces cuando el viento rola de forma inesperada…

(Continuará…)

Una autohistoria del INCIPIT (6)

El Incipit, de bolina (2013-2017)

David Barreiro
15/09/2022

En 2013 se produce el previsible, pero doloroso, abandono de la histórica sede del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (IEGPS). El personal del Incipit que trabaja allí tiene que regresar al Monte da Condesa, en el sur del Campus Sur. Pero lo que hubiese sido una situación insostenible unos años antes (mucha gente trabajando en poco espacio) no llega a serlo por el simple hecho de que el equipo sigue menguando, hasta estar por debajo de las veinte personas en 2015.

Y es que ese año (2015) sólo quedamos como personal técnico los técnicos de plantilla, ya que las pocas técnicas que quedaban han ido acabando sus contratos. También ha dejado de haber personal propio de administración: la gerencia sigue siendo compartida entre institutos, pero ya no hay ninguna persona que pueda actuar de interfaz (como eran Sofía Quiroga y Teresa Neo) entre el personal científico-técnico y la gerencia. La Supergerencia está radicada, además, en otro lugar: en la sede del Instituto de Investigacións Agrobiolóxicas de Galicia (IIAG), un edificio del CSIC, diseñado en los años 50 por Miguel Fisac, como tantos otros del CSIC, y construido en el norte del Campus Sur, que cuenta con una zona de jardines e invernaderos, así como de cultivos experimentales.





Respecto al personal investigador del Incipit, siguen los mismos cinco científicos de plantilla. Ante la perspectiva de nulo crecimiento en plazas (en esos años sólo se incorpora una persona funcionaria más, Juan Castro, como científico titular, pero lo hace por un traslado), es política del Incipit intentar crecer captando personal doctor, fundamentalmente contratados Ramón y Cajal (por sus perspectivas de estabilización a medio plazo). Esto no es fácil, pues las normas del CSIC entre 2011 y 2017 exigen a los grupos pagar con fondos propios la cofinanciación de este tipo de contratos, y tampoco se financian las prórrogas cuando no se produce la supuesta estabilización. La decisión estratégica del Incipit es concentrar los pocos recursos económicos propios en cubrir esas cofinanciaciones, antes que en financiar actividades del personal de plantilla. Esto permitirá ampliar y diversificar el talento y las líneas de investigación, y además abrir nuevas oportunidades de proyectos, publicación y colaboraciones externas. Además, establece la reputación del Incipit como centro que está dispuesto a captar gente, y refuerza la cultura de captación externa, no endogámica. Así es como, en 2012, llega A. César González García, que levanta y amplía nuestra mirada sobre el paisaje con su línea en astronomía cultural.

Respecto al personal investigador en fase predoctoral, algunas de las personas que habían venido antes de 2012 (Lupe Jiménez, Patricia Martín) se mantienen, en un mar de dificultades, mediante contratos de actividades técnicas y profesionales que combinan con su investigación. Otras han tenido que marcharse para encontrar su futuro en otros espacios.

Las dificultades exigen un esfuerzo por parte de toda la comunidad del Incipit, asumiéndose de forma solidaria entre el personal científico y técnico diversas tareas infraestructurales, mediante puestos que se ocupan voluntariamente (gestión de biblioteca, de personal, administración de espacios y equipamientos, suministros…). Hay que reorientar los objetivos tácticos inmediatos para mantener el rumbo estratégico general.

A pesar de las dificultades, en 2015 nuestros indicadores siguen siendo muy altos, gracias a la actividad liderada desde las especialidades definidas en la nueva organización, a los aportes del personal técnico y a las colaboraciones con personal externo. En arqueología, continúan los proyectos en Chile, Etiopía y pasado contemporáneo. En tecnologías semánticas, los proyectos MARIOL (nacional) y ARIADNE (europeo). En tecnologías geoespaciales, el proyecto Archaeolandscapes, y colaboraciones en proyectos variados. Y en antropología, la actividad se centra en la rentabilización de los resultados de proyectos finalizados (Illas Atlánticas, Fisterra) y el arranque del proyecto ParticiPat, así como en la participación en otros proyectos internacionales de cooperación y colaboración, como NEARCH (el sucesor del ACE) y TRAMA3, que, aunque no son de investigación, consolidan el rol del Incipit como entidad de referencia en estudios de patrimonio. Esta actividad prolífica y variada se refleja en la exposición DIVERSA, que se inaugura en 2015 y recorre algunas salas de Galicia.





También se mantiene la progresiva apertura y diversificación de dos de los conceptos nucleares de la estrategia de investigación del grupo desde sus inicios: el paisaje y el patrimonio. Esto se plasma bien en el proyecto Valor Social de Altamira, realizado entre 2012 y 2014, por convenio con el Ministerio de Cultura, de carácter multidisciplinar, coordinado por arqueólogos (Felipe y yo), pero en el que, paradójicamente, la arqueología no tiene la función principal.

Esta situación de mucha actividad con poco personal va cambiando entre 2016 y 2017, cuando se producen varias incorporaciones, que propician nuevos objetivos de investigación. Llegan dos doctores mediante contratos Ramón y Cajal (Ruy Llera y Xosé-Lois Armada, retornado al Incipit del Reino Unido), así como varias personas más con otros tipos de contrato posdoctoral: Pablo Alonso, David González, Leticia López, Carlos Tejerizo, Pau Sureda, Andrés Currás, Jaime Almansa, João Fonte y Cecilia dal Zovo (estos dos últimos, retornados también).

Mientras prosiguen las escasas, pero fructíferas investigaciones predoctorales que ya estaban en curso, también llega nuevo personal en formación a las especialidades de arqueología (Rafael Millán), antropología (Ana Ruiz, Joan Roura) y tecnologías semánticas (Ruth Varela). A través del proyecto CHEurope (liderado por la Universidad de Göteborg y enfocado a los estudios críticos de patrimonio), en 2017 llegan Márcia L. Hattori, Nevena Markovič y Anne Beeksma.

Y la savia se renueva aún más con la incorporación de varias personas, por un período de dos años, a través del sistema nacional de garantía juvenil: Elena del Barrio, Raquel Sánchez, Iñaki Villa, Rubén Vuelta, Pepe Muñoz y Jorge Canosa (estos dos últimos darán el paso, más tarde, a un contrato predoctoral). Estas personas, de perfil disciplinar muy variado (psicología, sociología, arquitectura, audiovisual, antropología, arqueología), se adscriben a diversos proyectos y refuerzan notablemente las capacidades del Incipit.

La organización del evento NEARCHing Factory, en el marco del proyecto NEARCH, en conjunción con el foro Andaina, financiado por CYTED, celebrados entre enero y febrero de 2017 en el Monasterio de San Martiño Pinario, es una evidencia del proceso de recuperación, ya que no hubiesen sido posibles si el Incipit no contase con personal suficiente para llevarlo a cabo.





De hecho, el crecimiento poblacional y disciplinar habría sido un gran problema si hubiésemos seguido en la sede del Monte da Condesa (el viejo Tana), pero, en 2016, el CSIC decide adaptar para el Incipit un ala del IIAG: un largo pasillo flanqueado por despachos individuales y colectivos, y con sala de reuniones y comedor compartido. Teniendo en cuenta las condiciones en las que se había desarrollado el trabajo del grupo hasta ese momento, este cambio (que se produce en mayo de 2016) significa claramente una mejora cualitativa (de condiciones de trabajo) y cuantitativa (de espacio), y nos permite una comunicación más cercana con la Supergerencia, aunque sea a través de un corto pasillo que hace las veces de trastero. Aun así, parte de la sede de Monte da Condesa tiene que seguir siendo utilizada como almacén, pues no hay espacio para esta función en la nueva sede. Tampoco lo hay para laboratorios específicos, una necesidad creciente derivada de la diversificación de líneas.

La actividad se materializa en nuevos proyectos, muy diversos, que se suman a los todavía vigentes. La arqueología trepa a los paisajes de alta montaña de la Cordillera Cantábrica, buscando desde el origen del pastoreo hasta los restos de la guerrilla antifranquista, viaja a los paisajes prerromanos del SE ibérico y a Somalilandia, y al mundo de las guerras contemporáneas y la necropolítica. La arqueometalurgia pone el foco en la circulación de metales en la prehistoria. La antropología lidera el proyecto nacional ParticiPat, sobre la gestión de los procesos participativos en el mundo patrimonial y sus conflictos, y estudia desde los procesos de mercantilización del vino en Galicia hasta las nuevas formas de significación del territorio en el espacio atlántico, pasando por la gentrificación de las ciudades históricas. Las tecnologías geoespaciales replantean los paisajes de la Edad del Hierro y los paisajes andinos, al tiempo que se abren a las cartografías emocionales. Las tecnologías semánticas siguen a la busca del nexo entre producción, gestión y acceso a la información patrimonial, y generan proyectos de educación patrimonial como KaleidoScapes. Todo ello implica la captación de recursos, a los que se añade la financiación a través de la convocatoria autonómica de grupos de referencia competitiva.



En estos años también se consolida la participación del Incipit en actividades de formación (aunque es algo que ya estaba presente en el grupo desde el año 1999, y que también contribuyó a ampliar el impacto en España y en el extranjero, además de permitirnos captar talento externo). Por un lado, se mantienen los cursos de especialización en modelado conceptual del patrimonio, en técnicas de trabajo de campo etnográfico y en tecnologías de georrepresentación y modelado del patrimonio.



Por otro lado, el Incipit es convidado a participar en cursos de máster de diferentes instituciones, a través de la aportación de personal docente, e incluso desde la coordinación de alguna materia, como sucede con el Máster Interuniversitario en Arqueología y Ciencias de la Antigüedad (con las universidades gallegas) o con el Máster en Gestión del Paisaje (Universidad del País Vasco).

Pese a esta actividad diversa e intensa, nuestra situación de debilidad sigue manifestándose en la carencia de servicios infraestructurales. Las actividades de transferencia y cultura científica están coordinadas a través de la colaboración con antiguos miembros del Incipit, como la empresa Tictura. En 2017 se crea una Unidad de Valorización con el objetivo de coordinar y promover estas actividades, así como de investigar en procesos de valorización asociados al patrimonio. Otro ejemplo es la ausencia de un sistema integrado de información científica (Sylfaen, creado en 2012, es un sistema de información organizativa y de producción científica, pero no puede cubrir las necesidades de cada disciplina). Ni siquiera el hecho de que se diseñen y propongan modelos conceptuales de estudio y gestión del patrimonio desde el propio Incipit se traduce en un uso intensivo y generalizado de los mismos dentro del instituto.

Pero la mayor amenaza proviene del contexto institucional: seguimos siendo un instituto en formación que no ha alcanzado, según la normativa del CSIC, la masa crítica necesaria (diez científicos de plantilla) en el curso de un plan de actuación (en nuestro caso, 2013-2017) para conseguir la consolidación de pleno derecho, a pesar de que los indicadores de excelencia son abrumadores. Esto conduce a una situación extrema en otoño de 2017, al cumplirse el ciclo del plan de actuación vigente. El nuevo plan va a ser aprobado a finales de diciembre, y en él es previsible la desaparición del Incipit como instituto y su reabsorción dentro del IEGPS. En este escenario se forma un Comité de Autoprotección (terminología de prevención de riesgos aplicada de forma innovadora, pero consecuente), que trabaja conjuntamente con los órganos de gobierno para la adopción de una serie de medidas de emergencia para intentar evitar ese final (cartas a la Presidencia y al Consejo Rector, campaña de visibilización y sensibilización…), así como una estrategia de reacción para mantener la identidad Incipit en la previsible etapa posterior, ya como grupo reintegrado en el IEGPS.





En esos días del otoño de 2017, el riesgo cierto de la desaparición hace más evidente que el Incipit, aunque no disponga de un sistema de información integral, aunque muchas personas de la vieja guardia ya no estén entre nosotros, aunque haya llegado una avalancha de nuevas caras y nuevas sensibilidades, aunque los miembros más veteranos hayan empezado a doblar la edad a los más jóvenes, aunque ya no hagamos churrascadas en verano, cenas en navidad ni torneos de futbolín, aunque el aire de la organización sople de frente, sigue siendo un grupo integrado que intenta mantener el rumbo. Y es entonces cuando el viento rola de forma inesperada…

(Continuará…)